Jóvenes escritores retoman el mundo de Tolkien en la avalancha
editorial de otoño
Christopher Paolini, con 20 años, publica en nuestro país «Eragon»
tras ser número uno en EE UU.
Nadie sabe a ciencia cierta la «malvada» influencia que «El señor
de los anillos» ha tenido en las mentes de millones de adolescentes
en los últimos 50 años, aunque aquí va una tesis: mundos enteros
están siendo incubados a la espera de que el mercado editorial
los saque del casacarón y decida mostralos a la luz. Público hambriento
de espada y brujeria hay, y autores, también: encabezados por
el «nuevo Tolkien de 20 años» Christopher Paolini y su «Eragon»,
tres son los libros que durante este mes salen como apuesta fuerte
de las editoriales. ¿Sólo literatura por y para adolescentes?
«“Eragon” es la arquetípica historia de un héroe, llena de acción
emocionante, malos peligrosos y fantásticos escenarios. Hay dragones
y elfos, duelos con espadas y revelaciones inesperadas, y, por
supuesto, una hermosa doncella más que capaz de cuidar de sí misma».
Lo dice su autor, Christopher Paolini (20 años y residencia en
Montana, Estados Unidos), que aún debe andar ruborizado por las
excelentes críticas que su volumen –el primero de una trilogía,
claro– ha despertado en el mercado de habla inglesa, que lo comparan
sin problemas con Tolkien y su Tierra Media, Ursula K. Le Guin
y el mundo de Rocannon o Anne McCaffrey y su saga de DragonRaider.
Su protagonista, también llamado Eragon, es un joven de 15 años
–la edad que tenía Paolini cuando la escribió, nada más terminar
Secundaria–, huérfano y cazador en Algaësia, un continente donde
lo mágico parece en decadencia, con elfos y enanos ocultos quién
sabe donde, a la espera de que el protagonista encuentre un huevo
de dragón y comience a desenredársele el destino. Paolini sigue
de cerca a sus referentes, y la huella de «El señor de los anillos»
marca el realismo de «Eragon» (editado en nuestro país por Martínez
Roca), que incluye el necesario mapa del continente al comienzo
de la aventura y los apéndices con notas sobre los idiomas de
las distintas razas –algunos basados en el noruego antiguo, otros
inventados por el autor–.
Paolini
anda ahora encerrado en su casa de Montana escribiendo el segundo
volúmen, «Eldest», después de que este «Eragon» haya permanecido
52 semanas consecutivas en el número uno de las listas de ventas
de «The New York Times» y «Publishers Weekly». Su historia, además,
ha ganado el premio al mejor libro juvenil según los libreros
independientes de EE UU. También en este mes Minotauro saca a
la venta «Inquisición», segundo volumen de la trilogía «Aquasilva»,
un planeta inundado practicamente en su totalidad y en el que
su población sobrevive en pequeños archipiélagos, sacado de la
cabeza del británico Anselm Audley (1982).
Este
chico, que ahora estudia Historia Medieval y Moderna en Oxford,
ha afirmado que la mayor influencia a la hora de trazar su mundo,
segmentado en clanes rivales y dominado por una religión impuesta
por la fuerza, es Frank Herbert y su alucinante serie «Dune»,
aunque, como su nombre indica, también hay en sus páginas ecos
de la Europa medieval, la Reforma, las corrientes herejéticas...
«Inquisición» retoma la historia de Cathan, hijo de noble, mago
de poderes latentes y última esperanza del planeta que ya fue
presentado en «Herejía», primer volumen de la saga que Audley
escribió con sólo dieciséis años. Y por último, la representante
española en todo este jaleo de oficios medievales y cartografías
es la valenciana Laura Gallego (1977), que estos días promociona
su «Memorias de Idhún. La resistencia» (SM; a la venta desde mañana)
en el de-sierto del Sahara. Curtida en premios de literatura infantil/juvenil
(en 1998 ganó el Barco de Vapor con «Finis Mundis», sobre la llegada
del año 1000 en la Edad Media y que acaba de ser traducida al
portugués, galardón que volvió a conseguir en 2002 con «La leyenda
del Rey Errante»), Gallego ha diseñado la que asegura es su novela
más ambiciosa, que llama la atención desde el diseño de portada,
mimada con detalle.
Idhún
es un mundo con tres lunas y tres soles que, como los anteriores,
sigue las pautas marcadas por las historias épicas: un pequeño
grupo de individuos (aquí un guerrero y un mago, ambos adolescentes
y exiliados a la Tierra) se enfrentan a una tarea desbordante,
acabar con el reinado de oscuridad de un nigromante y evitar al
carismático Kirtash, asesino a las órdenes de éste. Según cuenta
la autora en su propia web, la idea se le ocurrió cuando tenía
15 años, aunque no aclara del todo si la historia tendrá continuidad
en el futuro o no.