Aunque ningún
enemigo podía destruir a los Jinetes de Dragón, no consiguieron protegerse
de sus propios defectos. Y sucedió que, en el apogeo de su poder, un niño
llamado Galbatorix nació en la provincia de Inzilbêth, que ya no existe.
A la edad de diez años lo sometieron a una serie de pruebas, como
se acostumbraba; y viendo que albergaba un gran poder, las jinetes lo
aceptaron como uno de los suyos.
Galbatorix
paso por un periodo de aprendizaje y supero a los demás en destreza. Dotado
de una mente aguda y de un cuerpo vigoroso, rápidamente ocupo un lugar
entre las filas de los jinetes, pero algunos vieron en el súbdito ascenso
de galbatorix un signo de peligro, del cual advirtieron a los otros.
No obstante,
el poder había vuelto arrogantes a los jinetes y no hicieron caso del
aviso, día en que comenzó la desdicha. Así pues, nada mas terminar su
aprendizaje, Galbatorix emprendió un temerario viaje con dos amigos. Volaron
noche y día hacia el norte y entraron en el territorio que aun les quedaba
a los urgalos, pensando tontamente que sus nuevos poderes los protegerían.
Allí, sobre una gruesa capa de hielo, que no se derretía ni siquiera en
verano, sufrieron una emboscada mientras dormían. Aunque los amigos de
galbatorix y sus dragones fueron asesinados, y él mismo sufrió graves
heridas, consiguió dar muerte a sus atacantes. Durante la lucha, una flecha
perdida atravesó el corazón de sus dragón, y como Galbatorix no poseía
conocimientos para curarlo, el animal murió entre los brazos de su amo.
De ese modo se sembraron las semillas de la locura de Galbatorix.
Solo, despojado
de buena parte de la fuerza y medio loco por la pérdida, galbatorix vagabundeo
sin esperanza por los desolados parajes en busca de la muerte, pero
esta no hizo acto de presencia, a pesar de que él se lanzó sin miedo contra
cualquier ser vivo. Muy pronto los urgalos y los otros monstruos comenzaron
a huir de esa angustiada presencia. Entonces Galbatorix empezó a imaginar
que tal vez los jinetes le darían otro dragón, e impulsado por la idea,
emprendió un arduo viaje a pie, de regreso a las Vertebradas, aunque tardó
meses en atravesar el territorio sobre el que había volado sin esfuerzos
montado en su dragón. Galbatorix sabia cazar utilizando la magia, pero
con frecuencia caminaba por lugares por los que no había animales. De
modo que, cuando consiguió salir de las montañas, estaba a las puertas
de la muerte. Un campesino lo encontró desmayado con el lodo y llamo a
los Jinetes.
Lo llevaron
inconsciente a sus tierras donde sanó físicamente, y al despertar, después
de haber dormido durante cuatro días, no dio muestras de tener la mente
trastocada. Cuando lo llevaron ante el consejo convocado para juzgarlo,
Galbatorix exigió un nuevo dragón. La apremiante petición uso de manifiesto
su demencia y el consejo vio con claridad en que estado se hallaba. Rechazaba
su exigencia, Galbatorix, a través del espejo deformante de su locura,
creyó que la muerte del dragón era culpa de los jinetes. Caviló sobre
esta idea noche tras noche y trazó un plan para ejecutar su venganza.
Un jinete
se compadeció de él, y las insidiosas palabras de Galbatorix echaron raíces.
Valiéndose de la insistencia y del uso de tenebrosos secretos que había
aprendido de un Sombra, enardeció al Jinete contra los ancianos del consejo,
y junto tendieron una trampa traicionero a uno de ellos y lo asesinaron.
Cometida la repugnante fechoría, Galbatorix se volvió contra su aliado
y lo mató de improviso. Poco después los Jinetes lo hallaron con las manos
manchadas de sangre, pero él, dando un alarido, huyó y desapareció
en la oscuridad. Sin embargo, como la locura había aguzado su sagacidad,
no pudieron encontrarlo.
Estuvo escondido
durante años en parajes desolados como un animal acosado, siempre en guardia
contra sus perseguidores. Su atrocidad no se olvidó, pero con el correr
de los años cesaron de buscarlo. En una ocasión la mala suerte quiso que
se topara con el joven Jinete, Morzan, fuerte de cuerpo pero débil de
mente, a quien Galbatorix convenció para que dejara abierta una puerta
de la ciudadela Ilirea, que hoy en día se lama Urû'baen, por la que entró
y robó un dragón recién nacido.
Se ocultó
con su nuevo discípulo en un lugar maligno donde los jinetes no se aventuraban
a entrar. Allí Morzan fue aleccionado en un tenebroso aprendizaje y se
instruyó en secretos y magia prohibida que nunca debieron revelarse.
Una vez terminada su instrucción, y cuando el dragón negro de Galbatorix,
Shruikan, hubo alcanzado la madurez, el demente se presentó ante le
mundo llevando a Morzan a su lado. Juntos combatieron a todos los Jinetes
con los que topaban, y cada nuevo asesinato, aumentaban la fuerza de ambos.
Otros doce Jinetes se unieron a Galbatorix con deseos de poder y de venganza
a causa de supuestas injusticias. Esos doce hombres, junto con Morzan,
se convirtieron en los Trece Apóstatas. Los jinetes no estaban preparados
y cayeron ante el violento ataque. Los elfos también lucharon encarnizadamente
contra Galbatorix, pero fueron derrotados y obligados a huir a sus escondites,
de los que no regresaron jamás.
Solo Vrael,
jefe de los jinetes, consiguió resistir a Galbatorix y a los Apóstatas.
Anciano y sabio, luchó para salvar todo lo que pudiera y evitó que el
resto de dragones cayeran en manos de sus enemigos. En la última batalla
ante la puerta de Dorú Areaba, Vrael derrotó a Galbatorix, pero vaciló
en el asalto final. Galbatorix aprovechó la oportunidad y lo embistió
por un costado. Vrael, gravemente herido, huyó al monte Utgard para recobrar
fuerzas, pero le fue imposible por que Galbatorix lo halló. Mientras peleaban,
Glabatorix le dio una patada en la entrepierna, y gracias a ese golpe
sucio, logró dominar a Vrael ,y cortarle violentamente la cabeza con la
espada.
Con semejante
poder corriendo por sus venas, Galbatorix se consagró a sí mismo rey de
toda la Alagaësía. Y desde entonces gobierna él. Mas adelante sabemos
de él que intento que Murtagh (hijo del apostata Morzan) se convirtiera
en su brazo derecho y continuase su legado, este horrorizado por la crueldad
del rey escapó cosa que irritó mucho al Rey, en ese momento fue cuando
decidió ir en busca del nuevo Jinete que había aparecido (Eragon), y enviaron
a los Ra'zac a por él.